Muchos médicos del siglo XIX estaban convencidos de que las máquinas de coser, especialmente las de doble pedal, eran artilugios diabólicos, que fomentaban la masturbación femenina. El pedal iba conectado a la base de la máquina de coser mediante un palo, que accionaba una rueda. Al movel el pedal arriba y abajo, el palo subía y bajaba y hacía girar la rueda; así, según la velocidad con que la mujer accionara el pedal, podía variar la velocidad a la que cosía. Y, evidentemente, también la velocidad del orgasmo.
***
Desde aquí, maldigo al inventor de las máquinas de coser eléctricas ¬¬
[Fragmento del libro de Francesca Serra Las buenas chicas no leen novelas.]
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miércoles, 3 de diciembre de 2014
miércoles, 13 de marzo de 2013
La bufanda roja a punto de musgo doble
Hace un par de semanas, ordenando la sala infantil de la biblioteca, me topé con este cuento: La bufanda roja de Jia Jia Wang i Maria Ripol. Y claro, dada la temática del blog donde estáis leyendo estas líneas, entenderéis por qué me lo leí, ¿no?
El cuento relata una historia muy bonita sobre un mágico hilo rojo que conecta a todas las personas que estan predestinadas a encontrase, donde sea, cuando sea y como sea.
Inspirada por el cuento, me decidí a tejerme una nueva bufanda (que al final resultó ser un cuello) con una lana merina que no pica, ni deja pelos, ni nada. Una maravilla oiga.
Y para variar, opté por dejar de lado los puntos que más utilizo (bobo, jersey y arroz) y me decanté por el punto de musgo doble (combinación de derecho y revés) que hace un dibujito como en uves, que casi parecen corazones, que me pareció muy bonito y muy tontorrón. Una que está sensible... Además, es muy sencillo de tejer y en unos cuantos días lo tendréis listo. ¿Os gusta cómo queda?
Pues si os gusta, aquí tenéis las instrucciones para tejerlo:
- Montar un número de puntos múltiplo de 4
- 1ª y 2ª vueltas: *2 derecho, 2 revés, repetir desde * hasta el final
- 3ª y 4ª vueltas: *2 revés, 2 derecho, repetir desde * hasta el final
Repetir tantas vueltas como sea necesario hasta alcanzar la longitud deseada.
¿A que es fácil?
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martes, 12 de marzo de 2013
Los vestidos de primavera
Durante el invierno, los niños de las raíces duermen bajo los árboles, en las profundidades de la tierra. Y allí se resguardan del viento del norte y de la nieve que hiela. Y, mientras duermen, sueñan con la alegría del verano. Pero llega la primavera y la Madre Tierra les dice: "¡Arriba! ¡Se acabó el dormir! ¡Arriba! ¡Despertaros! Espavilaros que tenéis que coser vuestros vestidos de primavera. Os he traído telas, hilo, aguja y tijeras. Tenéis que lucir cuando salgáis afuera y el sol os ilumine.
Me encanta este cuento. Els nens de les arrels de Sybille von Olfers.
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miércoles, 30 de enero de 2013
Senhora Guiomar
[Después de Navidad, la Señora Guiomar aprendió a tricotar]
Depois do Natal es un álbum ilustrado de Beatrice Alemagna que así, como el que no quiere la cosa, me he encontrado por Internet... ¿Queréis verlo?
martes, 16 de octubre de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
sábado, 12 de noviembre de 2011
Mode Hormiguita ON (1)
A medida que se acercaba el invierno la hormiga trabajaba más duro para almacenar el máximo de comida posible antes de que llegara el frío y no pudiera salir de casa. Mientras tanto, la cigarra aprovechaba para tomar los últimos rayos de sol y no se preocupaba por el mañana.
Normalmente, en cuestiones tejeriles yo soy más cigarra que hormiga, pero este año he querido organizarme un calendario otoñal para llegar a tiempo y poder tejer y ganchillear todo lo que necesito y regalaré este invierno. Así que he pensado en compartir con vosotr@s los libros y recursos que estoy utilizando, aunque no aseguro el éxito de la misión, seguro que yo misma la boicotearé en algún momento... :)
El libro Gorros de punto: 40 modelos para cualquier estado de ánimo es el primero que me cayó en las manos. Como bien dice el título, nos propone cuarenta modelos de diferentes de gorros para las que seáis más atrevidas y originales y os apetezca cambiar cada día de modelito. Aunque no suscribo eso de "para cualquier estado de ánimo" ya que no veo la relación entre los modelos en sí y los nombres con los que los han bautizado... Pero eso no es lo importante, lo que sí lo es, es que este libro puede ser consultado y llevado a la práctica por tejedoras que acaban de empezar y conocen las técnicas básicas y también por las que ya llevan un tiempo dándole a las agujas porque algunos son un pelín más difíciles.
Como en tema gorros yo soy más de los clásicos y de las boinas, son estos los que me tejeré. Otros modelos son más atrevidos, en la gama de colores, pero también en la forma, los hay hasta con cuentas de colores... Alguno ya lo tengo empezado y casi acabado (prometo fotos), aunque el que tengo que acabar ya es el que prometí a mi hermana porque si no se lo regalo esta Navidad a lo mejor me mata... :)
Podéis conseguir el libro en internet y en librerías, pero yo me lo presté en la biblioteca.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
30 años muy a lo Mola Coser (2)
Y para acabar con los regalos costuriles con los que me obsequiaron, ahí van los de mi madre:
Son 1000 rombos-diamantes en 12 telas de diferentes niveles crománticos entre el blanco y el azul. Hay que formar estrellas y darles forma cuadrada con otros rombos blancos.
Es un gran desafío, pero me hace ilusión llevarlo a cabo y poder regalarle a mi madre su colcha. De momento ya he empezado, pero va para largo, para muy largo...
lunes, 2 de mayo de 2011
Cosidos y bordados: Mola Coser!
Lástima que no hemos podido participar las Mola Coser al completo (Bea finalmente no pudo) pero el debut en el mundo editorial ya se ha realizado!
Pau de Riba, diseñador gráfico, se puso en contacto con nosotras por si queríamos colaborar en el libro que estaba preparando para Setem, y a partir de ahí todo fue muy fácil. Bajo la batuta de Sfer, que tuvo la paciencia de enseñarnos a Iris y a mí el p... punto, también conocido como punto de tronco, el encargo salió adelante.
Nuestro trabajo consistió en bordar unos cuantos nombres de empresas de la moda, sobre telas varias (lino, terciopelo, tela de saco, algodón, fieltro...) y con diferentes puntos y en traspasar a bordado las ilustraciones que nos facilitaron, utilizando también aplicaciones de tela. Sfer se encargó además de coser los títulos de los cuentos y de realizar el pespunte vertical que se puede ver en cada página y que da unidad a todo. Todo esto propició un par de quedadas costureras, muy provechosas y divertidas.
Si clicáis la imagen, podréis ver el resultado completo y todo nuestro trabajo en pdf.
jueves, 10 de marzo de 2011
Babeando
Las mujeres babeaban.
Frente a la iglesia mayor, Minguccio el Comercial, llamado también el de Puglia, desenrrollaba telas que llevaba en el remolque y se las pasaba por delante de los ojos. Ellas las acariciaban furtivas, el percal fino para las sábanas, la tela escocesa que se vendía como churros para las camisas y las servilletas, la franela y la falsa franela para los calzoncillos, el muletón más pesado para las enaguas, el terciopelo liso para las mujeres y la pana para los hombres, el castor marrón o lila, oscuro y grueso, para el traje de boda incluso en verano, la tela blanca y doble para los manteles y las fundas de los colchones, el raso negro para los manteles elegantes, el cachemir, la lana ligera para los pañuelos de la cabeza, la gabardina para los trajes ligeros de hombre y la vicuña para el traje de novio, tan buena que la tenían almacenada y se estropeaba y cuando iban a cogerla la encontraban toda apolillada.
- Qué necesidad hay de toda esa tela que lo único que hace es fundir el dinero - decía Vincenzo -, a tomar por culo el que ha venido.
Él tuvo siempre sólo tela hecha en casa, tan basta que se quedaba sola de pie, buena para los manteles y la sábanas de quien se conformaba, tejida en el telar por las mujeres del pueblo, que se la daban a cambio de piel de vaca para zapatos, de petróleo para los quinqués, de cuerda, de trozos de jabón. Había sido siempre así, desde que podía recordar, hasta que llegó Minguccio el Comercial desde Puglia sin que nadie le hubiera llamado, a destrozarle la plaza, mimando a las mujeres que babeaban con su palabrería y con aquellos tejidos lisos como un culo de niño, susurrantes como tentaciones, que les metía en la cabeza quién sabe qué ideas.
***
Hoy, en vez de ilustración os dejo un fragmento del libro que me estoy leyendo (y que me tiene el corazón robado): Hace mil años que estoy aquí, de Mariolina Venezia.
Frente a la iglesia mayor, Minguccio el Comercial, llamado también el de Puglia, desenrrollaba telas que llevaba en el remolque y se las pasaba por delante de los ojos. Ellas las acariciaban furtivas, el percal fino para las sábanas, la tela escocesa que se vendía como churros para las camisas y las servilletas, la franela y la falsa franela para los calzoncillos, el muletón más pesado para las enaguas, el terciopelo liso para las mujeres y la pana para los hombres, el castor marrón o lila, oscuro y grueso, para el traje de boda incluso en verano, la tela blanca y doble para los manteles y las fundas de los colchones, el raso negro para los manteles elegantes, el cachemir, la lana ligera para los pañuelos de la cabeza, la gabardina para los trajes ligeros de hombre y la vicuña para el traje de novio, tan buena que la tenían almacenada y se estropeaba y cuando iban a cogerla la encontraban toda apolillada.
- Qué necesidad hay de toda esa tela que lo único que hace es fundir el dinero - decía Vincenzo -, a tomar por culo el que ha venido.
Él tuvo siempre sólo tela hecha en casa, tan basta que se quedaba sola de pie, buena para los manteles y la sábanas de quien se conformaba, tejida en el telar por las mujeres del pueblo, que se la daban a cambio de piel de vaca para zapatos, de petróleo para los quinqués, de cuerda, de trozos de jabón. Había sido siempre así, desde que podía recordar, hasta que llegó Minguccio el Comercial desde Puglia sin que nadie le hubiera llamado, a destrozarle la plaza, mimando a las mujeres que babeaban con su palabrería y con aquellos tejidos lisos como un culo de niño, susurrantes como tentaciones, que les metía en la cabeza quién sabe qué ideas.
***
Hoy, en vez de ilustración os dejo un fragmento del libro que me estoy leyendo (y que me tiene el corazón robado): Hace mil años que estoy aquí, de Mariolina Venezia.
viernes, 8 de octubre de 2010
Especial bebé (2)
En la colección hay varios títulos, pero aquí arriba os destaco los tres que he visto de bebés (seguro que tienen más). También tienen un par para aprender a tejer a punto de media y a ganchillo, para hacer vestiditos de lana a las muñecas, con diseños para decorar la casa, accesorios de ropa y también de manualidades.
La verdad es que me gustan bastante y lo único que destaco negativamente es lo difícil que resulta encontrarlos, por lo menos para mí. El primero lo compré en un kiosco, lejísimos de mi casa, y el resto en la FNAC que los tiene de vez en cuando.
¿Los conocíais? ¿Sabéis de algún sitio seguro para encontrarlos?
EDITADO: una libería más donde podéis encontrarlos:
- Llibreria Lletres c/Carolines cantonada Av. Príncep d'Astúries (Barcelona)
EDITADO: una libería más donde podéis encontrarlos:
- Llibreria Lletres c/Carolines cantonada Av. Príncep d'Astúries (Barcelona)
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viernes, 1 de octubre de 2010
Especial Bebé (1)
Como os conté hace unos días, estoy enseñando a mi Esther sister a tejer porque dentro de poco tendrá una sobrinita, así que tuve que buscar patrones aptos para principiantes y con el lío pues me puse a buscar propuestas diferentes para todos aquellos que tengáis amigos y familiares "esperando" y queréis hacerles un regalito. O para vuestros bebés, claro.
Mis primeras propuestas son dos libros con proyectos para coser ropa y complementos para bébés, y encima ambos están disponibles en la red de bibliotecas públicas de la provincia de Barcelona:
1º.- Moda y complementos para tu bebé: modelos y patrones de 0 a 3 años, de Astrid Le Provost, publicado por Océano. (Comprueba en qué biblioteca está)
Mis primeras propuestas son dos libros con proyectos para coser ropa y complementos para bébés, y encima ambos están disponibles en la red de bibliotecas públicas de la provincia de Barcelona:
1º.- Moda y complementos para tu bebé: modelos y patrones de 0 a 3 años, de Astrid Le Provost, publicado por Océano. (Comprueba en qué biblioteca está)
En este libro encontraréis camisitas, vestidos, túnicas, pantalones, baberos, gorros... y también algún muñeco. Todos los proyectos son más bien de corte clásico, aunque la elección de las telas y los estampados por parte de la autora denotan que tiene muy buen gusto. Es un libro muy cuco. 2º.- Coser para los más pequeños es fácil: 24 proyectos sencillos para recién nacidos y bebés, de Lotta Jansdotter, publicado por Barbara Fiore. (Comprueba en qué biblioteca está)
Esta propuesta es más original y divertida (opinión completamente personal). Los proyectos son similares: vestidos, pantalones, baberos, pero hay más muñecos (muy muy divertidos, mi novio ya me ha pedido uno de los gigantes), también sonajeros... y las formas, los colores y la elección de los materiales y tejidos son mucho más modernas. Si pincháis este enlace, podréis ver el libro digitalizado en la web de la editorial.Los dos libros son preciosos y valen la pena. Yo ya me he comprado el segundo.
Las próximas propuestas para bebés ya serán para tejedor@s...
Las próximas propuestas para bebés ya serán para tejedor@s...
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jueves, 23 de septiembre de 2010
20 robots
El primer paso fue Monstruillos de ganchillo y hoy ha llegado a la biblioteca: Amigurumis 20 robots para hacer a ganchillo, de la editorial Océano.No tengo que decir que en cuanto salga en préstamo me lo llevo para mi casa, ¿verdad?
sábado, 28 de agosto de 2010
Camisa de pelo
Esta vez no es una peli, sino un cómic. Qué mal rollito que da la portada, ¿no?
Lo publicará Astiberri proximamente. Más info aquí.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Ovejita, dame lana
Ya sé que las temperaturas no acompañan mucho (a no ser que estéis en el hemisferio sur, en cuyo caso os vendrá de perlas), pero sigo empeñada en tricotar y ganchillear. Además del inacabable cojín de "granny squares" (los grannys, al menos, ya están acabados...), tengo en mente un foulard/pañuelo para este invierno y un buen puñado de doilies del libro japo que me traje de NY!. Nada de jerseys, al menos de momento!
La ilustración es del cuento Ovejita, dame lana, con texto de Isabel Minhós Martins e ilustraciones de Yara Kono (de cuyo flickr soy seguidora hace un montón de tiempo).
La ilustración es del cuento Ovejita, dame lana, con texto de Isabel Minhós Martins e ilustraciones de Yara Kono (de cuyo flickr soy seguidora hace un montón de tiempo).
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martes, 1 de junio de 2010
La pequeña tejedora de historias
[O, també en català, "La petita teixidora d'històries"]

Un cuento de Agnès de Lestrade y Marie Caudry que he podido leer gracias al préstamo de Berta Bocado. Fue una novedad de la editorial Proteus para Sant Jordi (más información en este pdf de novedades). Lástima, como ya comentaron Berta i L'Espolsada, que no hayan tenido más cuidado con la gramática y la ortografía. ¿Quizá la versión en castellano se salve?
lunes, 31 de mayo de 2010
Clases de punto
- Calpurnia - dijo mamá días después, en un tono que yo temía -, creo que es hora de que aprendas a tejer bufandas y calcetines. No hay nada como unos buenos y gruesos calcetines hechos por unas manos amorosas. Si empezamos ahora, te dará tiempo de regalar un par a cada uno de tus hermanos para Navidad, y quizá también a papá y al abuelo. ¿No te gustaría? Trae tu bolsa de tejer, que nos sentaremos en el salón.
Cuánta presión.
Suspiré y dejé la lupa. Justo estaba colocando un ejemplar particularmente hermoso de mariposa Viceroy en un cristal enmarcado para colgarlo junto a los especímenes del abuelito en la biblioteca, pero afuera llovía y un trabajo tan delicado requería luz del sol directa.
Mamá pareció complacida al sacar de su bolsa las madejas de lana con agujas clavadas de todos los tamaños. La lana era de un bonito y oscuro marrón chocolate y estaba recogida en grandes madejas. Ella se sentó con las manos alzadas como palas y yo fui desenrollando las madejas y las ovillé formando una bola. Aunque no me excitaba la perspectiva de tejer calcetines, el rítmico ir y venir de la lana resultaba hipnótico y tuve que admitir a regañadientes que tal vez no fuese la peor forma de pasar un día de lluvia. Tal vez.
[...]
- Empezaremos con unos calcetines para Jim Bowie, ¿de acuerdo? - propusó mamá -. Unos pequeños y lisos; ya aprenderemos estampados más adelante. En filas de... va, pongamos cuarenta puntos, y empezaremos por la pantorrilla.
Me pasó cuatro agujas diminutas de tejer.
- ¿Cuatro? - fruncí el ceño -. ¿Qué hago con cuatro?
- Tejer en un círculo perpetuo en vez de volver al final de la fila.
¡Socorro! ¡Si yo ya era bastante patosa con dos agujas! Aquello iba a ser peor de lo que creía. Mamá emitía sonidos de ánimo mientras yo componía la primera fila de mi primer calcetín. Había tantos extremos puntiagudos de agujas asomando en ángulos inesperados que era como hacer malabares con un puercoespín.
- Mira - dijo -, si enrollas la lana en el dedo anular, así, es más fácil controlar la tensión y los puntos salen uniformes.
Procuré hacerlo tal como me decía y, la verdad, la siguiente fila me quedó mejor. Y la de después, mejor todavía. Observé que, cuando cogías cierto ritmo, los puntos fluían de la aguja de modo que ya estabas recogiendo el siguiente antes de darte cuenta.
- Ahora empieza a cerrar para que te quede más estrecho hacia el tobillo. Así, muy bien.
Despacio - sumamente despacio -, la masa de lana empezó a tomar forma en mis manos. Transcurrió la tarde y, aunque no la calificaría de divertida, no fue tan terrible como había temido. Cuando terminó, había tejido una cosita marrón de aspecto gracioso. La sostuve en alto para inspeccionarla y decidí que parecía bastante calcetinesco. A mamá se la veía muy contenta. Dijo.
- Es igual que el primero que hice yo a tu edad.
- Bueno, pues ya está - concluí mientras recogía mi bolsa de costura -. Terminado.
- ¿Cómo que terminado? ¿Adónde vas? - La miré sin comprender -. Ahora empezaremos el otro. - ¿El otro? - aullé. ¿Estaba loca? ¡Me había llevado horas hacer ése!
- Desde luego que sí, y ten la bondad de no alzar la voz de ese modo. ¿Qué va a hacer Jim Bowie con un solo calcetín?
- No lo sé - dije. Y deseé añadir: "Ni me importa. A lo mejor puede usarlo como muñeco".
- ¿Y los demás chicos? ¿Y papá? ¿Y el abuelo? - preguntó.
Hice cuentas. Había seis hermanos además de papá y el abuelo, lo que en total sumaba muchos pies. Eso implicaba tejer al día siguiente, y al otro y al otro. La cabeza me dio vueltas. Vi toda mi vida dedicada a eso, vi calcetines que se extendían hasta el horizonte infinito, vi un valle abismal de tedio tejedor. Me empecé a marear.
***
A Calpurnia Virginia Tate (o Callie Vee, para amigosy familiares), no le gusta ni tejer ni bordar ni cocinar. Solo le gusta salir a recoger especies de insectos y plantas con su abuelo, miembro de la National Geographic Society, amigo de Darwin y de Graham Bell, y amante del método científico. Calpurnia Virigina Tate es una chica lista. En su futuro no hay delantales ni agujas, tan solo microscopios y cuadernos en los que tomar nota de sus observaciones naturalistas.
¿Qué pensaría Callie Vee de nosotras?
[La evolución de Calpurnia Tate es un libro maravilloso de Jacqueline Kelly, publicado por Roca Editorial.]
Cuánta presión.
Suspiré y dejé la lupa. Justo estaba colocando un ejemplar particularmente hermoso de mariposa Viceroy en un cristal enmarcado para colgarlo junto a los especímenes del abuelito en la biblioteca, pero afuera llovía y un trabajo tan delicado requería luz del sol directa.
Mamá pareció complacida al sacar de su bolsa las madejas de lana con agujas clavadas de todos los tamaños. La lana era de un bonito y oscuro marrón chocolate y estaba recogida en grandes madejas. Ella se sentó con las manos alzadas como palas y yo fui desenrollando las madejas y las ovillé formando una bola. Aunque no me excitaba la perspectiva de tejer calcetines, el rítmico ir y venir de la lana resultaba hipnótico y tuve que admitir a regañadientes que tal vez no fuese la peor forma de pasar un día de lluvia. Tal vez.
[...]
- Empezaremos con unos calcetines para Jim Bowie, ¿de acuerdo? - propusó mamá -. Unos pequeños y lisos; ya aprenderemos estampados más adelante. En filas de... va, pongamos cuarenta puntos, y empezaremos por la pantorrilla.
Me pasó cuatro agujas diminutas de tejer.
- ¿Cuatro? - fruncí el ceño -. ¿Qué hago con cuatro?
- Tejer en un círculo perpetuo en vez de volver al final de la fila.
¡Socorro! ¡Si yo ya era bastante patosa con dos agujas! Aquello iba a ser peor de lo que creía. Mamá emitía sonidos de ánimo mientras yo componía la primera fila de mi primer calcetín. Había tantos extremos puntiagudos de agujas asomando en ángulos inesperados que era como hacer malabares con un puercoespín.
- Mira - dijo -, si enrollas la lana en el dedo anular, así, es más fácil controlar la tensión y los puntos salen uniformes.
Procuré hacerlo tal como me decía y, la verdad, la siguiente fila me quedó mejor. Y la de después, mejor todavía. Observé que, cuando cogías cierto ritmo, los puntos fluían de la aguja de modo que ya estabas recogiendo el siguiente antes de darte cuenta.
- Ahora empieza a cerrar para que te quede más estrecho hacia el tobillo. Así, muy bien.
Despacio - sumamente despacio -, la masa de lana empezó a tomar forma en mis manos. Transcurrió la tarde y, aunque no la calificaría de divertida, no fue tan terrible como había temido. Cuando terminó, había tejido una cosita marrón de aspecto gracioso. La sostuve en alto para inspeccionarla y decidí que parecía bastante calcetinesco. A mamá se la veía muy contenta. Dijo.
- Es igual que el primero que hice yo a tu edad.
- Bueno, pues ya está - concluí mientras recogía mi bolsa de costura -. Terminado.
- ¿Cómo que terminado? ¿Adónde vas? - La miré sin comprender -. Ahora empezaremos el otro. - ¿El otro? - aullé. ¿Estaba loca? ¡Me había llevado horas hacer ése!
- Desde luego que sí, y ten la bondad de no alzar la voz de ese modo. ¿Qué va a hacer Jim Bowie con un solo calcetín?
- No lo sé - dije. Y deseé añadir: "Ni me importa. A lo mejor puede usarlo como muñeco".
- ¿Y los demás chicos? ¿Y papá? ¿Y el abuelo? - preguntó.
Hice cuentas. Había seis hermanos además de papá y el abuelo, lo que en total sumaba muchos pies. Eso implicaba tejer al día siguiente, y al otro y al otro. La cabeza me dio vueltas. Vi toda mi vida dedicada a eso, vi calcetines que se extendían hasta el horizonte infinito, vi un valle abismal de tedio tejedor. Me empecé a marear.
***
A Calpurnia Virginia Tate (o Callie Vee, para amigosy familiares), no le gusta ni tejer ni bordar ni cocinar. Solo le gusta salir a recoger especies de insectos y plantas con su abuelo, miembro de la National Geographic Society, amigo de Darwin y de Graham Bell, y amante del método científico. Calpurnia Virigina Tate es una chica lista. En su futuro no hay delantales ni agujas, tan solo microscopios y cuadernos en los que tomar nota de sus observaciones naturalistas.
¿Qué pensaría Callie Vee de nosotras?
[La evolución de Calpurnia Tate es un libro maravilloso de Jacqueline Kelly, publicado por Roca Editorial.]
domingo, 2 de mayo de 2010
miércoles, 14 de abril de 2010
El retal

Un elefante se encuentra un retal de tela y decide que le va muy bien como gorra, pero otros animales que pasan por allí creen que a ellos también les sería de mucha utilidad como capa, falda o bufanda. Y claro, acaban peleando por el retal hasta que el elemento sorpresa unirá a los protagonistas en un divertido final.
El retal es un álbum sencillo, divertido y efectivo donde los juegos y la experimentación juegan un papel clave. Las ilustraciones son muy costureras, ya que para su creación se ha jugado con diferentes texturas textiles y muchas puntadas de hilo.
SERVANT, Stéphane; BONBON, Cécile. El retal. Barcelona: Intermón Oxfam, 2009. ISBN 978-84-8452-559-2. También está disponible en catalán. Podéis echarle una ojeada al libro, aquí.
lunes, 15 de marzo de 2010
Cuando coser era una excusa
"En las casas burguesas había mucho servicio y la costurera formaba parte, aunque no necesariamente vivía en la casas sino que podía ser contratada fuera. Esta es la razón por la cual puede sorprender un poco esta escena tan privada, en que todos los miembros de la familia Muntades, la madre y las tres hijas, aparecen dedicadas a trabajar amorosamente con el hilo y la aguja. Pero hay que tener en cuenta que en este caso no cosían sino que "hacían costura", es decir trabajos más delicados y de creación, como por ejemplo bordar. En cualquier caso, en aquel tipo de reuniones lo más importante no era el trabajo sino la oportunidad de estar juntas y mantener una conversación de lo más entretenida que hacía pasar las horas bien deprisa. Por eso, cuanto más mujeres hubiera mejor".Esta es una traducción chapucera de un fragmento del libro L'esplendor de la Barcelona burgesa de Lluís Permanyer del que os recomiendo la lectura por aportar datos muy interesantes y curiosos de cómo era la vida de la burguesía barcelonesa a principios del siglo XX.
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