Al lado de mi trabajo hay un bar-mesón al que vamos todos los compañeros habitualmente a llenarnos la panza de bravas, ensaladilla, embutido ibérico y demás manjares anti operación bikini. Es un local tradicional y hasta hace bien poquito tenían sus paredes repletas de trofeos de caza. A mí me dan un poco de grima estos trofeos hechos con cadáveres, pero ahora que los han quitado los nuevos dueños del local parece que se han llevado consigo un pedazo del alma del establecimiento.
Así que creo que les sugeriré que se compren algunos de los Domestic Trophies de Rachel Denny que dan solera y no ha tenido que morir nadie para hacerlos.