A mi suegra le encanta abrir un armario empotrado que tiene en el pasillo porque sabe que me vuelvo loca revolviendo todas las cajas y cajitas que contiene. Y para mi felicidad, todo bien etiquetado y clasificado. Se pueden encontrar cajas de piñas, de piedras, de musgo, de cintas, de papeles de colores, de adornos para cócteles, de botones (¡sí, sí, sí!)...
También revolvemos los costureros y siempre acabo descubriendo cosas curiosas.
Aquí las últimas:
A ver lo que encuentro el próximo fin de semana...